Reyes llegó la última, y cuando nadie lo esperaba, todos somos muy seguidos (uno o dos años) menos ella, que se lleva casi cinco años conmigo. Yo era la pequeña de la casa, así que me debió destronar y debí de tener celos, pero la verdad es que no me acuerdo.... Recuerdo que desde el principio me hizo una ilusión loca esa hermana pequeña, porque ya entonces yo era muy niñera y me gustaba cuidar de niños pequeños. Desde que ella tuvo tres años me la llevaba muchas veces conmigo a todos lados en Caldetas y, más adelante, fui la encargada de llevarla y traerla del colegio. Una vez, un viernes tarde me la olvidé...sí, volví a casa sin ella. Mi madre solo verme entrar en casa me preguntó por ella y yo salí disparada como un cohete.¡ Dios mío...dejarse a una hermana no es como dejarse los donuts! Además en el cole, a los niños olvidados, los llevaban a la portería de Gaudí y daba como pena verlos allí, custodiados por una monja que te miraba como la mala persona que eras. Lo siento Reyes, estaba ya en la edad del pavo ¡ y a saber en qué estaría pensando...!
Reyes enseguida apuntó maneras y demostró muy pronto tener un carácter endiablado. Yo, ilusa de mí, esperaba tener por fin alguien a quien manduquear...pues yo era la mandada por todos los que me precedían; pero no fue posible, aquel retaco os lo juro que era indomable y jamás pude con ella. Era graciosa, rebelde y de lengua larga. Así que tuve que resignarme.
Además las hermanas mayores la tenían de juguete y le enseñaban todo lo imaginable bueno y malo, así que la niña sabía latín, griego y arameo. Un día en el supermercado, donde nos conocían de toda la vida, una cajera le quiso hacer un arrumaco y ella que aún iba sentada en el carro del súper le escupió: No me toques p..... Mi madre se quería morir. ¡La niña con dos años ya sabía palabrotas! Por supuesto no faltó la bronca para todos y la amenaza de lavarnos la boca con jabón, como nos oyeran a alguno decir palabrotas. Y es que recuerdo que era un entretenimiento más el enseñarle palabrotas, era divertido.
Aún dormía en la cuna cuando se rompió una pierna, jugando con Pepón se cayó de la cama, la tuvieron que escayolar. Fue la escayola más decorada de la historia. Ella caminaba igualmente con el yeso como el pirata pata de palo cloc, cloc, cloc....se le oía por el pasillo. Yo hacía segundo de primaria y recuerdo pedir muy devota (en el cuarto de hora de oración de cada mañana) por mi madre, que estaba muy preocupada porque mi hermana pequeña iba a romper el yeso en cualquier momento. En fin, era tremenda, pero por supuesto fue la alegría de la casa por muchos años y la espía y el comodín, la pequeña gran hermana...
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