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martes, 30 de septiembre de 2014

Viajar, lo que se dice viajar....




Pues no sé las familias numerosas de hoy día, pero nosotros viajar, lo que se dice viajar....no viajábamos. Nuestros horizontes más lejanos llegaban a unos 30 Km de Barcelona, a Caldetas, pueblo donde veraneamos prácticamente toda la vida. 
Para ese viaje y trayectos más cortos por Barcelona, nos subíamos todos al Simca. Era una Simca 1200 de color azul turquesa...muy discreto. Pues os lo creáis o no allí nos apañábamos todos. La disposición habitual era dos delante con mi madre en su asiento de copiloto y los otros cinco detrás, estrechitos y alguno en la falda del otro. Además llevábamos las maletas y Whysky, nuestro perro, (porque siempre tuvimos perro). 


Aquel Simca dio de sí todo lo que pudo y más, aguantó vomitonas, bofetones y Dios nos librara si aquel día habíamos comido garbanzos o lentejas. Recuerdo una vez en que alguien (no diré quien) fue expulsado del coche. Eso sí, todos teníamos claro que se vomitaba fuera y lo habitual era que llegara con una o dos puertas condecoradas. Yo era la primera que contribuía porque toda la vida me he mareado solo con dar cuatro vueltas. 
El caso es que un día empezó a fallar, creo que fue cuando yo tenía unos 8 años.... De repente no se ponía en marcha y teníamos que bajar todos y ponernos a empujar el coche calle abajo; también se le disparaba la bocina sin motivo ninguno, incluso estando aparcado, y mi padre tenía que salir disparado de casa para apagarla. 
Así poco a poco la necesidad se impuso...y aunque duró un par de años más, mi orgulloso padre un día me llevó a dar una vuelta en su coche nuevo. Lo recuerdo perfectamente porque fuimos solos, lo cual era muy raro. Se trataba de un peugeot 504 blanco y de segunda mano que me pareció una limusina. 
A medida que crecimos todo cambió, porque las mayores empezaron a hacer su vida e incluso cogían el tren para ir a Caldetas...¡se independizaron!

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Bienvenidos a ''Un simca para siete''. Es nuestro motor de encuentro, de recuerdos, de anécdotas, de diversión y de carcajadas... que al fin y al cabo es lo que buscamos: reirnos todos un poco, o mucho, en estos tiempos tan nostálgicos y tan confusos, a veces.