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viernes, 21 de noviembre de 2014

Como no.... y no ser una niña traumatizada....

Hoy día nos preocupamos excesivamente por que a nuestros hijos no les falte de nada y sean como borregos,  igualitos a los demás, tengan lo mismo, hagan lo mismo ....no sea que se vayan a sentir discriminados.
Yo no soy diferente a todos, pero sé por experiencia que no pasa absolutamente nada si no se tiene todo en esta vida.
En casa éramos tantos que había cosas que era imposible que pudiéramos hacer: por dinero, sentido práctico, diferencias de edad...
Así por ejemplo os confesaré que jamás fui al circo ni de colonias ni a esquiar; el zoo lo visité con el cole una vez; al cine fui exactamente cinco veces en toda mi infancia...hasta recuerdo qué películas fueron y quién me llevó. A comer a un restaurante,.... recuerdo solo dos ocasiones (soñé con esa pizza por años), celebré con amiguitas un solo cumpleaños y la primera comunión. No cogí un avión hasta los quince años y fue sola, para venir precisamente a Mallorca (era mi destino primero y último) . Con mis padres no viajé hasta los 18 años, que nos llevaron a Portugal a mí y a Reyes.
Os podéis imaginar que no íbamos a la moda ni a la última, y si las niñas llevaban para jugar cuarenta cromos, yo tenía diez mal contados que no podía permitirme perder. Cuando la gente empezaba a tener vídeo, nosotros aún estábamos con la tele en blanco y negro.
El lado bueno de todo esto es que me acostumbré a no pedir nada, lo cual  es muy útil en la vida, y a los trece años ya hacía de canguro a vecinas del barrio y me ganaba mi dinero,  porque la semanada no me daba ni para pipas. Cuando hacía segundo de BUP conseguí ahorrar el dinero para irme a Italia de viaje con el cole y  luego vinieron las clases de latín, que me salvaron la vida. 
En fin, la verdad es que en casa todos nos espabilamos rápido para buscarnos la vida porque era lo que había, y eso se lo he de agradecer a mis padres. Hay datos curiosos como que jamás vi La guerra de las galaxias, ni Superman ni ET hasta ser bien mayorcita, cuando las emitieron por la tele, pero yo jugaba igual a Superman con mi bata atada al cuello, me chiflaba. No me saqué el carnet de conducir hasta que no tuve mi primer trabajo fijo, ¡o sea,  con 25 años!
Por supuesto que me hubiera gustado hacer más cosas, sobre todo ir al cine y a clases de piano....(mi vocación frustrada) y a mis hijos, a día de hoy,  los paseo y mucho, pero también están bastante acostumbrados a no pedir porque siempre tengo el no en la boca. Debe de ser un vicio (buenísmo o no) que me ha quedado de esos años. 

2 comentarios:

  1. Ais Mar cuanta razón........ Y es que para crecer feliz no hace falta les demos de todo..... Pero se lo damos.

    Muy buen post y sobretodo ahora que se acerca la navidad.

    Un besp

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