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domingo, 19 de octubre de 2014

La bruja de Caldetas

Aprovechando que se acerca Halloween, festejo que personalmente me pirra, hoy toca explicaros una de miedo. Durante un par o tres años tuvimos una vecina muy peculiar en Caldetas a la que apodamos "la bruja". Ahora recordándola me parto yo sola pero os puedo asegurar que cuando era pequeña me tenía atemorizada. Era bajita, de tez morena, facciones duras y debía tener unos cincuenta años. La casa de Caldetas era la típica casa de pueblo de tres pisos y nosotros vivíamos en los bajos con jardín, donde teníamos de vecina a esta mujer. Ella vivía sola, pero por lo que nos explicaba tenía un hijo y marido que la visitaban de pascuas a ramos. La pobre estaba como una regadera y aburrida como una ostra, hasta que llegábamos nosotras a pasar las vacaciones. Éramos su distracción, estaba todo el día en su patio con la oreja pegada a ver que nos explicábamos y por supuesto intervenía y opinaba en todas las conversaciones, sabía todos nuestros nombres, novios, etc. Su casa desprendía un olor muy extraño a rancio y cuando cocinaba el hedor a aceite mezclado con nosequé era insoportable. Según mi abuela Isabel era olor a gato muerto, decía que recogía gatos callejeros, se los cargaba y los cocinaba para luego comérselos. Como comprenderéis esta explicación estaba muy lejos de calmarme. Vamos que si me la cruzaba la intentaba evitar a toda costa y cuando salía de casa y ella abría su puerta para cotillear salía escopeteada por miedo a que me secuestrase y ¡hiciese sopa conmigo!. Hubo una vez que desapareció, no la oíamos, ni olíamos...y para colmo apareció su marido y empezó a sacar de su casa bolsas de basura. ¡Ay amig@s, se dispararon todas las alarmas!, ¿qué había pasado con la bruja?.Mi abuela Isabel y mi madre llegaron a la conclusión de que su marido la había aniquilado y la estaba sacando a pedacitos junto con los gatos. Evidentemente apareció al cabo de un tiempo, su marido la había tenido que ingresar una temporada en un psiquiátrico y el pobre hombre se dedicó a hacer orden en su casa porque tenía un síndrome de Diógenes como una catedral. Hubo un día que casi me da un soponcio cuando me crucé con ella por la calle y ví ¡que se iba a la playa con un bañador mío del Snoppy! Mi madre nos había hecho hacer orden y tirar ropa vieja que ya no nos iba. Claro "la bruja" ni corta ni perezosa había aprovechado la ocasión para renovar su vestuario. La más gorda que nos hizo y que sacó a mi padre de sus casillas fue cuando se apropió de de la mitad de nuestro jardín. Llegamos por semana santa y cuando abrimos la puerta del jardín...¡sorpresa!, una hilera de trastos, colchones y somieres hacían de barrera entre su nuevo y mucho más amplio patio y nuestro nuevo y reducido jardín. No sé qué habrá sido de ella..., pero yo me lo he pasado bomba recordándola.

2 comentarios:

  1. Genial Reyes!
    Mira que le llegamos a tener miedo eh! Y sobretodo cuando llegábamos por la noche y ella salía a la puerta. UUUUh...

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  2. Jajaj! Reyes, Miguel se ha leído la entrada y le ha dado miedo de verdad...y me dice : mamá cuéntame que pasó con las bolsas de basura que no me atrevo a seguir leyendo...jajaja! se imagina un muerto o algo.

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