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jueves, 9 de octubre de 2014

Los pericos de Isabelita

Los pericos de Isabelita

Bueno, pues retomando los viajes en coche Barcelona-Caldetas, os voy a contar una anécdota un tanto peculiar...
Un 31 de julio, yo tendría entonces 16 años, invité a una amiga a pasar unos días a Caldetas. Mi padre y yo la pasamos a buscar por su casa, la siguiente parada era ir a buscar a mi abuela, Isabelita, la madre de mi madre, ¡la suegra de mi padre!...
Llegamos a casa de mi abuela que vivía en plena calle Aribau, con todo el tráfico que comporta, y mi abuela tarda y tarda en bajar. Al final aparece con todas sus maletas y bolsas para pasar el agosto con nosotros y con una jaula con su periquito.
Mi padre, al ver la jaula nos comenta por lo bajini: ''Con la pachorra que tiene, se merece que el perico la palme''. Era una broma para hacernos reír y tomarnos el viaje con mucha paciencia...
Cuando andábamos por Vilassar de Mar mi amiga y yo nos miramos espantadas: ¡el perico había estirado la pata, la había palmado!I
Se lo contamos a mi padre sin que se enterase mi abuela y mi padre nos manda ''¡CHITÓN!''.
SOCORRO!!! A VER SI PEPE IBA A TENER DOTES ADIVINATORIAS...
Cuando llegamos a Caldetas y mi abuela se da cuenta me echa la culpa a mí de la muerte del perico porque hace unos años ya se escapó uno por culpa de beber vino en vez de agua... culpa de mis hermanas mayores, pero en fin...
Mi padre se partía de risa y mi amiga flipaba y se lo pasaba bomba con nuestra familia, estoy segura que aún se acuerda con pelos y señales.

1 comentario:

  1. El último perico fue Barbazul al que apodamos así porque se le morían todas las compañeras... La verdad que era un misterio. Aquellos pericos sufrían de estrés en verano...

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